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El
catalán tiene algunas de
las características de las
llamadas lenguas minoritarias,
como son la práctica inexistencia
de personas monolingües y,
por lo tanto, población
bilingüizada, la pertenencia
de los territorios de su dominio
lingüístico a estados
más extensos donde la lengua
de la mayoría es otra, o
la falta de presencia en algunos
sectores de la vida social. No
obstante, el catalán no
puede ser considerado una lengua
minoritaria ya que se diferencia
de estas lenguas por varios motivos
que la sitúan entre las
lenguas europeas de demografía
media:
Por
su estatuto jurídico.
Es oficial en un estado soberano
(Andorra) y, junto al castellano,
en tres comunidades autónomas
españolas, lo que comporta
una presencia significativa en
la Administración Pública
y su enseñanza obligatoria
en el sistema educativo.
Por
su demografía.
El catalán es la octava lengua de la Unión
Europea. El número de personas que lo hablan es superior
al de las que hablan finés o danés, y equiparable
al de las que hablan sueco, griego o portugués en
Europa. Por otra parte, según el estudio Euromosaico,
encargado por la Unión Europea , en 1991 (con datos
de ese año) los hablantes de lengua catalana son más
de la tercera parte de las personas que hablan lenguas consideradas
minoritarias (33,5%). Son seguidos, a distancia, por los
hablantes de gallego (13%) y occitano (11%).
Por su situación sociolingüística.
No ha sido abandonado por sus hablantes y se transmite de
forma intergeneracional con normalidad. Lo entienden el 95%
de los ciudadanos de Andorra, Cataluña y las Islas
Baleares y más del 80% de los del País Valenciano.
Además, los que fijan su residencia en estos territorios
tradicionalmente tienden a aprenderlo y utilizarlo en las
relaciones públicas e incluso familiares. Queda muy
lejos de cifras de reconocimiento inferiores a la cuarta
parte de la población que se dan, por ejemplo, en
Occitania o en Bretaña.
Por su tradición y vitalidad
literaria.
Cuenta con textos escritos, ininterrumpidamente, des del
siglo XII y actualmente cuenta con más de 1.200 autores
literarios vivos (Institució de les lletres Catalanes,
www.cultura.gencat.es/ilc).
Por su equipamiento lingüístico.
Es un idioma plenamente codificado, normativizado y estandardizado
con un total consenso académico y ciudadano, tiene
una autoridad lingüística reconocida (el Institut
d'Estudis Catalans, www.iec.es) y sus recursos lingüísticos
y estudios sobre gramática, lexicografía, etimología,
dialectología, terminología, historia de la
lengua u onomástica, son comparables con los de las
grandes lenguas latinas. Cuenta con un diccionario normativo
(el del Institut d'Estudis Catalans) y con un gran número
de diccionarios de definiciones, así como diccionarios
de equivalencias con las lenguas de más difusión
del mundo, como el inglés, el castellano, el francés,
el alemán, el ruso o el chino. Además, el catalán
tiene una notable capacidad de elaboración y difusión
de neologismos de todo tipo y un sistema organizado para
su normalización por medio del TERMCAT (www.termcat.es).
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