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Cataluña
ha dado figuras importantes en
casi todos los ámbitos de
la cultura -artes y humanidades-
y también en el campo de
la investigación científica.
La situación geográfica
de Cataluña ha facilitado
la penetración de las corrientes
del arte y del pensamiento europeos;
la presencia de una capital de
la envergadura de Barcelona ha
contribuido a fortalecer y difundir
el mundo cultural y científico
catalán.
Arquitectura
A lo largo de los siglos, se han
ido desarrollando y adaptando
los estilos artísticos
predominantes en Europa. Las
grandes catedrales y monasterios
medievales parten del románico,
muy enraizado en la Cataluña
Vieja , hasta llegar al esplendor
del gótico, estilo que
triunfa en las ciudades -especialmente
Barcelona- y, en general, en
la Cataluña Nueva. Merecen
una mención especial las
pequeñas iglesias románicas
pirenaicas que nos han dejado,
además, un rico conjunto
de pinturas al fresco conservado
en gran parte en el Museo Nacional
de Arte de Cataluña.
Por todo el país encontramos
ejemplos interesantes de arquitectura
renacentista, barroca y neoclásica,
pero es el Modernismo, de finales
del siglo XIX -época de
expansión económica
y demográfica-, el que se
presenta como arte nacional y da
especial importancia a las artes
decorativas, convirtiéndose
en el movimiento artístico
más brillante del momento.
Antoni Gaudí (1852-1926),
la figura más destacada
e internacionalmente reconocida,
sobrepasa los límites del
movimiento por su extraordinaria
personalidad ( La Sagrada Familia
, el Parque Güell, la Casa
Milà , llamada La Pedrera
, la Casa Batlló , en Barcelona,
la cripta de la Colonia Güell
, etc.). Otros arquitectos destacados
del momento son Domènech
i Montaner (1850-1923), modernista "canónico",
autor del Palau de la Música
Catalana y del Hospital de Sant
Pau de Barcelona; y Puig i Cadafalch
(1867-1957), Josep M. Jujol, Cèsar
Martinell o Lluís Muncunill.
Durante
los años veinte,
con el grupo GATPAC, el racionalismo
arquitectónico tuvo un interesante
florecimiento, con figuras como
Josep Lluís Sert, Torres
Clavé, Churruca, entre otras.
En la época contemporánea
encontramos un interesante grupo
de urbanistas y arquitectos, como,
por ejemplo, Josep A. Coderch,
el equipo Bohigas-Martorell-Mackay
y Ricard Bofill. La remodelación
de Barcelona como ciudad olímpica
(1992) tuvo gran incidencia en
este ámbito.
Ópera
Gracias a la larga y fructífera
historia del Gran Teatre del Liceu,
Barcelona es un referente en el
mundo de la ópera. Creado
en 1847 en pleno centro de la Rambla
por la burguesía catalana
que, a partir de una sociedad de
propietarios, construyó un
edificio de gran suntuosidad, se
convirtió preferentemente
en teatro de ópera, con
inicial predominio de la ópera
italiana (bel canto, Verdi) y la
francesa, y después con
gran difusión de la obra
de Wagner. Al lado del repertorio
tradicional, el siglo XX llevó al
Liceu obras contemporáneas
y de vanguardia y también
de la época barroca. Ha
influido decisivamente en la aparición
de grandes voces catalanas tales
como Francesc Viñas, Maria
Barrientos, Conxita Supervía,
Victoria de los Ángeles,
Montserrat Caballé, Jaume
Aragall o Josep Carreras. Tuvieron
especial resonancia en su historia,
tan vinculada a la de la ciudad,
el primer incendio (1861), la bomba
anarquista (1893) y el incendio
de 1994, que desembocó en
su reconstrucción (1999)
y en la titularidad pública.
Música
La música catalana culta tiene una larga tradición,
desde la famosa recopilación del Llibre Vermell de
Montserrat, pasando por compositores de la talla de Joan
Brudieu, Antoni Soler, Ferran Sors o, ya en épocas
más recientes, Enric Morera, Enric Granados, Isaac
Albéniz o Robert Gerhard, para citar solamente algunos
de los nombres más conocidos. En el ámbito
de los intérpretes, son figuras muy destacadas el
violoncelista Pau Casals -representante ilustre de la oposición
catalana al franquismo y luchador por la paz-, pianistas
como Ricard Viñes o Alícia de Larrocha, el
intérprete de viola de gamba y musicólogo Jordi
Savall, y un largo etcétera.
En el campo de la música popular, junto a los grandes
compositores de sardanas -Pep Ventura, Juli Garreta- es importante
la tradición coral y orfeonista, con Anselm Clavé e
instituciones de prestigio como el Orfeó Català.
Modernamente, la dedicación a todo tipo de géneros
musicales ha dado figuras tan interesantes como Tete Montoliu
y Jordi Rossy en el jazz; Raimon, Joan Manuel Serrat, Lluís
Llach o Maria del Mar Bonet entre los cantautores; Peret
como máximo representante de la rumba catalana; Carmen
Amaya, Maite Martín, Duquende o Poveda en flamenco;
sin olvidar a grupos de pop y rock como El Último
de la Fila , Els Pets o Sopa de Cabra, o a autores como Pau
Riba y Jaume Sisa, entre muchos otros.
Pintura y escultura
A lo largo del tiempo, las artes plásticas han dado
obras y figuras espléndidas. El siglo XX ha sido especialmente
rico en artistas de renombre internacional. Picasso (1881-1973)
se formó en Cataluña en el mundo del Modernismo,
estuvo estrechamente vinculado a ella (época azul,
de Gósol, cubismo en Horta de Sant Joan y Cadaqués),
y le dejó el magnífico testimonio del Museo
Picasso de Barcelona. Joan Miró (1893-1983) conquistó fama
mundial a partir de su relación con el mundo del surrealismo
en París y derivó hacia una pintura menos figurativa,
con un universo de signos propios -mujer, estrellas, pájaros-
de una fuerza y una poesía extraordinarias; también
hizo cerámica (con Josep Llorens Artigas), escultura,
escenografía y tapices; su relación con el
mundo catalán se refleja en la Fundación Joan
Miró de Barcelona (1975), obra de su amigo el arquitecto
Josep Lluís Sert. Salvador Dalí (1904-1989)
es otro de los grandes artistas mundialmente reconocidos;
adscrito al movimiento surrealista, vanguardista e iconoclasta,
con una técnica pictórica impecable, dejó que
el paisaje de L'Empordà empapara su obra; fundó el
Teatro-Museo Dalí (1968) en su Figueres natal, y actualmente
también están abiertos al público su
casa de Portlligat y el castillo de Púbol, que restauró y
regaló a Gala, su esposa y musa.
También consiguió prestigio internacional
a partir de los años cincuenta el pintor Antoni Tàpies,
cuya pintura informalista ha ejercido gran influencia y que
tiene en Barcelona una fundación de arte que lleva
su nombre.
Diseño
El Modernismo dio un fuerte impulso a las artes decorativas
-mueblistas, ceramistas, forja de hierro-, frecuentemente
a partir de diseños de los mismos arquitectos,
como en el caso de Gaudí o de Domènech
i Montaner. Las modernas tendencias del diseño
han enraizado con fuerza en Cataluña desde los
años sesenta y Barcelona se ha convertido en un
importante centro de diseño industrial, con instituciones
como el Fomento de las Artes Decorativas, que concede
los prestigiosos premios ADI-FAD o BCD (Barcelona Centre
Disseny) y escuelas especializadas (Elisava, Eina, Massana).
Son figuras destacadas en este campo André Ricard,
Miquel Milà, J. A. Coderch, Oscar Tusquets y Xavier
Mariscal, entre otros.
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